jueves, 17 de octubre de 2013

Dreamworks se queda atrás

dreamworks se queda atrasSí, han tenido éxitos. Muchísimos, en realidad. Desde 1998, cuando el estudio echó a andar tal y como lo conocemos ahora, Dreamworks Animation se ha apuntado tantos de la importancia de El príncipe de Egipto, Madagascar, Kung Fu Panda (y su secuela) o la gran joya de su corona: la saga Shrek. Sin embargo, no exageramos al decir que la casa de Steven Spielberg, Jerry Katzenberg y David Geffen ha estado siempre acompañada por un sambenito muy incómodo: el de ser la gran segundona del cine animado. ¿Que, en comparación con Pixar, todas las demás productoras del ramo parecen primas pobres? Da igual. Como también da igual el hecho de que Hormigaz, el título inaugural de la casa, siga siendo el único filme en el que podemos oír un diálogo entre Woody Allen, Sylvester Stallone y Jennifer Lopez (entre otras muchas estrellonas invitadas). Aunque las cifras canten con registro de soprano lírica, la opinión de la prensa -y de parte del público- siempre contemplará a sus producciones con sorna.
Esta falta de consideración parece haber llegado a su punto álgido este verano: Turbo, el filme con el sello Dreamworks que se estrena este viernes en España, apareció en las pantallas estadounidenses el 17 de julio. Y dicha aparición se saldó con el peor estreno (ajustado a la inflación y a la subida de precios motivada por el 3D) para un título del estudio en sus 15 años de historia. La palabra "peor" es relativa, claro: esta aventura de un caracol aficionado a las carreras de coches amasó 15,6 millones de eurosdurante sus primeros dos días en taquilla. Pero también es verdad que tanto esta cifra como su recaudación acumulada al otro lado del Atlántico (60,5 millones de euros) se quedan en poca cosa comparadas con un presupuesto de casi 100 millones de euros.
 Añadamos a esto que el filme perdió un 35 por ciento de sus ingresos a la semana siguiente, y hallaremos que Turbo dependerá de los ingresos internacionales (que, por otra parte, estan resultando píngües) para cuadrar cuentas. Es decir: en términos hollywoodienses, la película es un relativo fracaso. El hecho de que Dreamworks haya estrenado también este año Los Croods: Una aventura prehistórica,filme que sigue computando como el más visto en España durante lo que llevamos de 2013, puede enjugar parcialmente el dolor. Pero oculta el hecho de que en Turbo se presentan muchos síntomas de aquello que le quita lustre al estudio.

Una historia llena de tropiezos

Para empezar, debemos recordar que Turbo no es el primer patinazo de Dreamworks. Baste recordar que, en 2000, La ruta hacia El Dorado se convirtió en un fracaso épico de taquilla. El estudio, que dos años antes había cosechado los éxitos de Hormigaz El príncipe de Egipto, se dio de bruces con un cataclismo incapaz de recuperar su presupesto de 94,8 millones de euros (ajustados), todo ello a pesar de un libreto firmado por Ted Elliott Terry Rossio (Piratas del Caribe), de la colaboración musical entreElton John, Hans Zimmer Tim Rice y de un reparto con los nombres de Kevin Kline Kenneth Branagh.De este modo, La ruta hacia El Dorado queda como el mayor fracaso de Dreamworks. Pero no el único: aunque sus cifras fuesen superiores, colocándoles a veces al borde del triunfo, otros trabajos de la compañía también arrojaron resultados de poco lucimiento. 

¿Queremos ejemplos? Los tenemos: por una combinación de factores intrínsecos (la película no daba para mucho, la verdad) y extrínsecos (el esfuerzo por echar tierra sobre las raíces árabes de la historia),Sinbad: La leyenda de los siete mares apenas cubrió gastos en 2003, y llevó a Jerry Katzenberg a declarar que la animación tradicional estaba muerta y enterrada. Por otra parte, aunque sus resultados financieros fuesen superiores, El espantatiburones, Vecinos invasores Bee Movie cosecharon resultados normalitos, y el summum llegó el año pasado con El origen de los guardianesFilme que, pese a una calidad visual muy notable, quedó como el primer proyecto del estudio en generar pérdidas desde 2003.
¿Qué podemos deducir de esto? Una comparación con su eterna rival puede darnos una pista: desde el estreno de Toy Story en 1995, Pixar ha lanzado 14 películas. Dreamworks Animation, por el contrario, suma la friolera de 27 títulos a su nombre desde 1999, todo ello sin contar producciones para TV. Así, mientras la casa de John Lasseter parece tomarse cada trabajo como una obra de artesanía en la que volcar todas las fuerzas de su equipo, la compañía de Spielberg, Katzenberg y Geffen padece dos propensiones fatales. La primera, la de facturar cintas a destajo, cual cadena de montaje, algo de lo que forzosamente ha de resentirse la calidad de sus productos. La segunda, una cierta mentalidad de"estreno grande, ande o no ande" parejo a su hábito de contratar a estrellas de Hollywood como actores de voz (Brad Pitt, Ben Stiller,  Matt Damon o, en el caso de Turbo, Ryan Reynolds, han pasado frente a losmicros de la casa) con la consiguiente hinchazón en los costes. Una hinchazón que pesa sobre la bolsa, pero que pocas veces tiene que ver con los motivos que realmente empujan al público a las butacas.

Cansados de tanto guiño

Ya que hablamos de celebrity voicing en las películas de Dreamworks, es de ley mencionar a la santísima trinidad de Mike Myers, Cameron Diaz Eddie Murphy. Exacto: hablamos de los dobladores estrella de la saga Shrek. Un serial cuya primera entrega se convirtió en el mayor éxito de la productora en 2001, y cuya segunda parte sigue siendo su filme más recaudador a fecha de hoy con 894,9 millones de euros (ajustados). Y que también, nos tememos, ha marcado a los 'productos Dreamworks' con una serie de defectos fatales con los cuales, guste o no, muchos aficionados a la animación identifican al estudio.
¿Cuáles son esos rasgos? Resumiendo mucho: el humor referencial con guiños a la actualidad, un coqueteo ocasional con lo políticamente incorrecto que nunca cruza sus límites y guiones más proclives al gag puntual y al golpe de efecto que a un arco narrativo sólido. Quéjese quien quiera de que estamos generalizando: tal vez tenga razón. Pero búsquense también las huellas de este modus operanditanto en los trabajos que ya hemos mencionado como en otros megahits de la talla de Kug Fu Panda y la saga Madagascar. No por nada nuestra crítica de Cómo entrenar a tu dragónuno de los filmes recientes y mejor valorados de la casa, se refería a la cinta como "un típico producto Dreamworks (mejorado)". Es cierto, también puede hablarse de "un típico producto Pixar", pero, en tal caso, ¿se vería impelido uno a usar el segundo adjetivo?

Pese a la generalización, admitamos esto: estamos hablando de una fórmula. Y, ¿cuál suele ser el problema de las fórmulas creativas? Que se desgastan. Por algo nos pareció tan cansina Shrek Tercero,seguramente la aventura del ogro que peor aguanta el paso del tiempo. Es más: a fuerza de reposar sobre guiños a la cultura popular, cabe sospechar que incluso los mejores trabajos de Dreamworks acusarán esa caducidad con el tiempo. Pensemos, por ejemplo, en una de las mejores escenas de Shrek 2, la que nos mostraba el reality show Caballeros. ¿Cómo reaccionarán ante dicho sketch los espectadores de un futuro lejano -y feliz- en el que el programa televisivo Cops no sea ni la sombra de un recuerdo? Pues, seguramente, peor que ante Toy Story 2, La bella y la bestia o incluso ante el bombardeo dechorrocientosmil guiños por segundo propinado por el Genio de Robin Williams en Aladdin.

El futuro: ¿Lo mismo de siempre?

Por supuesto, todo lo antedicho no parece influir para nada en la deriva empresarial de Dreamworks. Entre marzo de 2014 y noviembre de 2016, el estudio tiene previstos 9 estrenos, en cuya lista encontramos unspin off (Los pingüinos de Madagascar) y tres secuelas: Kung Fu Panda 3 y la segunda y tercera partes de Cómo entrenar a tu dragón. Entre sus proyectos a largo plazo encontramos también El Gato con Botas 2 Los Croods 2. Lo cual nos recuerda, por cierto, que la proliferación de segundas y terceras partes ha sido siempre otro de los motivos por los cuales la crítica y parte del público han dado en mirar a esta casa por encima del hombro.
Como todas las productoras de Hollywood, Dreamworks no deja de ser una máquina de hacer dinero. Y, por ahora, está cumpliendo esa función con soltura. Aun así, la trayectoria comercial de Turbo en su país de origen, o el hecho de que una producción relativamente modesta como Gru. Mi villano favorito 2 se convirtiera en la gran triunfadora animada de este verano, deberían valer como avisos acerca de una realidad evidaente: los modos y maneras de hacer las cosas necesitan evolucionar con el tiempo. Y, si los responsables de la compañía no se dan por enterados, el tiempo será quien acabe pasándoles factura.

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