martes, 8 de octubre de 2013

semana de Liam Neeson la mejor pelicula en la que actuo

La lista de Schindler

cando vii esta pelicula dije wau men es en blanco y negro que porquería iba cambiar el actor me resulto conocido y no cambie deje correr los minutos y empese a amar  esta pelicula tiene un guion espectacular 
bueno les dejo la historia de la pelicula 
En la oscuridad, se encienden un par de velas, en una tranquila tarde, mientras una familia judía bendice el sabbat. La escena en color, hace énfasis poco a poco en el par de velas, que mientras se consumen se desvanece el color, quedando poco a poco en blanco y negro. Al momento en que las velas se consumen por completo, el humo de la mecha asciende y da lugar a una imagen de un tren recién llegado a una estación al aire libre.
Es septiembre de 1939 y ha pasado tan sólo una semana desde que las tropas alemanas han entrado marchando con victoria a Polonia. Miles de judíos de Cracovia reciben la orden de que deben registrarse junto a sus familias en un censo que dicta el Gobernador General del Reich, Hans FrankOskar Schindler es un hombre alemán, joven y enigmático, a quién por primera vez vemos (sin ver aún su rostro) en un pequeño apartamento, escuchando la melancólica canción húngara "Gloomy Sunday", lleno de maletas, algunas sin abrir, lo que muestra que es recién llegado a Cracovia, mientras fuma, bebe y prepara sus mejores y más elegantes ropas, enormes fajos de dinero y finalmente un enorme y dorado alfiler con la esvástica, el emblema del partido Nazi, del cual él es miembro.
Logra entrar a un elegante restaurante polaco, mientras se escucha el tango "Por Una Cabeza" de Carlos Gardel, gracias a que sobornó al camarero en la puerta con dinero para dejarlo entrar. El camarero, llamado Martin, le pregunta a su compañero, Jerzy, si sabe quién es el altivo y enigmático caballero que acaba de entrar, a lo que Jerzy responde que no sabe. Mientras tanto, Schindler fumando un cigarrillo con estilo galante, con su mirada, examina el lugar y a las personas, a las mujeres hermosas, a las que les dirije sonrisas coquetas, y sobre todo a los oficiales de las SS, fijándose en sus rangos, buscando los más altos puestos con el objetivo de entablar "amistad" con ellos. Acto seguido, Schindler, ve a Rolf Czurda, un oficial nazi de las SS con su novia y un subordinado en una mesa; Schindler levanta su mano mostrando algunos billetes, se acerca Jerzy y Schindler le pide que les envíe una botella de su parte. "Muy bien, señor- dice Jerzy, algo intimidado por semejante hombre- ¿Y quién les digo que la envía?" A lo que Schindler responde con serenidad "Dígales que es de parte mía", y es así como Jerzy lleva una botella a la mesa de Czurda, éste, algo extrañado, pregunta a su novia Agnieszka y a su subordinado si conocen al misterioso hombre que les ha invitado. Czurda ordena a su subordinado que averigüe quién es, el subordinado llega y es invitado por Schindler a quedarse, y Czurda, que ha intentado cortejar a su novia, se interrumpe por la sorpresa de ver que su subordinado ha sido también encantado por Schindler, y lejos de cumplir la misión de averiguar quién es, ahora está sentado a su mesa conversando con él. Algo molesto y dispuesto a terminar con esto, Czruda le dice a su novia que le espere, y se levanta determinado a increpar a Schindler, sin embargo, apenas está a unos pasos de distancia de la mesa de Schindler cuando este, sonriendo, más erguido y alto que Czurda, le saluda cortésmente y le cuestiona por qué deja a una hermosa mujer sola en una mesa, camina hacia Agnieszka y la toma del brazo, besándole la mano e invitando a Czurda a su mesa y a un trago de vodka. El confundido Czurda finalmente sonríe fascinado por su nuevo camarada. Mientras la noche avanza, Schindler, contemplando con deleite a algunas bailarinas polacas decabaret, le entrega a Jerzy un nuevo rollo de billetes, con tal de llenar su mesa de los mejores banquetes que tengan. Más mesas se suman a la de Schindler, oficiales de las SS, SD y las bailarinas, así como algunas mujeres y miembros del partido, entre ellos Czurda y Hermann Toffel, que se burlan de los judíos que han tomado la recién dada orden de portar la banda con la estrella de David, como una oportunidad para hacer negocios, y se burlan también de la tendencia de los judíos a escapar siempre de las tormentas. Schindler, se asegura de que a nadie le falte comida y bebida, y no pasa mucho para que todos estén riendo, adorándole como el alma de la fiesta. Más personas se suman a la mesa, tentados por el hecho de que nadie en la fiesta la está pasando mejor que los que están con Schindler. Momentos después, todos están algo ebrios, cantando alegremente, mientras Schindler, liderando el canto, igual de alegre se conserva sobrio, a pesar de haber bebido igual o tal vez más que todos sus invitados. En ese momento, llega el Oberführer Julian Scherner con su esposa, se sientan a la mesa diagonal, y Scherner no tarda en llamar a Martin para preguntar quién es ese hombre del que emana toda la diversión, y Martin, ahora le responde con gran entusiasmo: "¡Es Oskar Schindler!". Scherner, intrigado, fija su mirada en él.
Una fotógrafa comienza a sacarle fotos a Schindler con todos los del restaurante, sonrientes: Czurda, que bloquea a Agniezka con tal de salir más cerca de Schindler, las bailarinas, los oficiales, todos sonrientes, ninguno quiere perderse la oportunidad de una fotografía con él. Finalmente, Julian Scherner y su esposa acaban por compartir la diversión, junto a Schindler, que ha tenido victoria en entrar al círculo de aristocracia Nazi, y que ahora no dudará en usar tal ventaja para su beneficio propio.
Algún tiempo después, en las calles de Cracovia, donde los Nazis humillan y maltratan a judíos cortándoles los rizos o golpeándoles, el gueto judío acaba de ser terminado. Schindler, mientras tanto, visita el Judenrat, el consejo judío de Cracovia, un lugar donde hay innumerables quejas por parte de muchos judíos residentes, todos elegantemente vestidos, pero con la estrella de David en sus brazos. El señor Juda Dresner es uno de los encargados de atender en el Judenrat a dos judíos de clase acomodada: El maestro de escuela Chaim Nowak y el rabí Jakob Levartow, que critican el hecho de que los Nazis violen los artículos de la constitución sobre la privacidad de morada y el respeto a la religión y creencias individuales. Maria Mischel, una joven mujer judía, se queja acerca de los oficiales de las SS que llegan a su casa y les sacan diciendo que ya no les pertenece a ellos sino al Reich. Al cuestionar qué harían los Nazis si ella decidiera quitarse la banda con la estrella, el señor Dresner responde que la matarían. Schindler, imponente como siempre, llega a la cámara del Judenrat y pregunta en alta voz por el contador Itzhak Stern a quien le ofrece, en una conversación en privado, el trabajo de contador de una empresa, pidiéndole que lo contacte con importantes empresarios judíos para así poder comprar una empresa de fabricación de metales esmaltados que estaba en bancarrota. Schindler y Stern son hombres sumamente diferentes. Muy al contrario de Schindler, Stern es calmado, sereno y serio, muchas veces callado y habla siempre con gran sensatez. Schindler, muy inteligente, astuto y lleno de vigor, le pone de manifiesto su plan: Sacando provecho de que las SS quitaran pertenencias a los judíos, les quitaran su ciudadanía, les bloquearan sus cuentas bancarias y les impidieran la entrada a restaurantes, tiendas y otros lugares públicos, Schindler piensa contratar sólo a trabajadores judíos, ya que al ser mano de obra barata, pagada por el empresario a la Oficina de Economía del Reich (es decir, al bolsillo de los Nazis, por lo que Schindler prácticamente estaría poniendo en marcha un ciclo en el que siempre ganaría) y en ofrecerles como pago, artículos de cocina, que pudieran utilizar para su propio uso o canjear en el mercado negro. Stern duda mucho de las intenciones de Schindler y rehúsa al principio, sin embargo, analizando que Schindler no parece ser un alemán tiránico como los demás, acepta. Schindler consigue la ayuda teniendo a Stern como su contador oficial, y entonces lo encarga de que vaya reclutando mano de obra.
En aquel entonces, las iglesias católicas eran centros de reunión de judíos que se dedicaban al contrabando. Es ahí donde se muestran a dos negociantes, Goldberg y Chilowicz, y a un joven comprador llamado Poldek Pffeferberb, quien demanda a Chilowicz la entrega de 10 mil unidades de betún para zapatos en envases de metal como él había pedido, en lugar de cristal que Chilowicz le había dado, que iba dirigido al ejército alemán y que a causa del frío se rompió. Pfefferberg amenaza con delatar a Chilowicz a menos que haga lo que le pide, y Schindler, que ha estado delante de ellos todo el tiempo, se da la vuelta y negocia con Pfefferberg sobre la camisa que éste lleva. Temiendo la esvástica que Schindler lleva en su solapa, los demás judíos abandonan la iglesia. Pfefferberg, algo renuente, decide seguir haciendo tratos con Schindler.
Llega marzo de 1941, la fecha límite para entrar al gueto judío. Los judíos de Cracovia son forzados a abandonar sus casas y hacinarse en el gueto. Los polacos lanzan barro a los judíos, los golpean o los insultan. Mientras, Schindler toma posesión de la casa lujosa de una familia judía recién evacuada. Se ve la situación horrible del gueto en la que en un solo cuarto debían vivir muchísimas personas, muchas veces desconocidas. Goldberg y Chilowicz se han unido a los OD, una rama de policías del Judenrat que trabaja para las SS, y Goldberg le ofrece a Pfefferberg un puesto, que Pfefferberg rechaza, y entra al gueto junto con su joven esposa, Mila. Schindler, por iniciativa de Stern, negocia con dos hombres adinerados, dueños de la fábrica en quiebra, y tras dudar un poco, aceptan darle a Schindler la fábrica y todo su dinero a cambio de los artículos de cocina. La fábrica es ahora oficialmente de Schindler.
Stern busca generalmente a aquellos que no son considerados "trabajadores esenciales" y son deportados ("esencial" para los nazis eran aquellos que aportaban al desarrollo industrial tales como obreros, constructores, etc.). Stern les recalca que lo único que deben decir es que tienen experiencia en el manejo de metales y él hablará por ellos. Entre ellos está el maestro de escuela Chaim Nowak, junto con el señor Dresner y su mujer Chaja, junto a sus hijos Jonas y Danka.
Aquellos que son declarados "trabajadores esenciales" reciben una tarjeta azul, la Blauschein, con la cual irán a parar a manos de Schindler. Mientras, él busca secretaria, y atiende una larga fila de hermosas y jóvenes secretarias. A Schindler poco le importa su habilidad como secretarias comparada con su belleza y termina por contratarlas a todas. Finalmente, su fábrica Deutsche Emailwaren Fabrik es inaugurada.
La vida en la "ciudad judía" del gueto de Cracovia en el invierno de 1942 era ya muy diferente para sus habitantes de lo que hacía un tiempo solían ser. La vida en el gueto era miserable y decadente. Los judíos eran obligados a hacinarse, muchos en una misma habitación, comparten cierto día una conversación en círculo. Poldek y Mila, Chilowicz con su uniforme de OD, Chaim Nowak, Fischer y los Nussbaum, entre otros, acerca de las condiciones de vida del gueto. Todos coinciden en una cosa: A pesar de que es deplorable vivir así, finalmente se sienten en paz y creen que ya han tocado el fondo, que ya nada más inhumano donde caer.
Wilhelm Kunde, un alto oficial de las SS, recorriendo el gueto dentro de un auto descapotable, describiendo las situaciones y secciones del mismo a un joven Untersturmführer (equivalente a un teniente) llamado Amon Goeth. El gueto se divide en gueto en dos mitades, el gueto A, dedicado a los ingenieros civíles y los trabajadores industriales y el gueto B, donde estaban los obreros sobrantes, los ancianos y los enfermos, que era naturalmente el lugar por el cual Goeth desearía comenzar.
Amon Goeth es unos pocos meses menor que Oskar Schindler. Alto, erguido y de aspecto pasivo. Kunde le lleva del gueto de Cracovia a un sector en las afueras de la ciudad donde se estaba a punto de terminar de construir un nuevoArbeitslager (campo de trabajo forzado) llamado Plaszow, donde la villa de residencia de Goeth está ubicada en lo alto de un monte de baja altura, justo sobre el campo. Kunde le comenta a Goeth que cuentan con dentistas,zapaterosmédicos, un jardín de infantes y una sinagoga pronta a ser convertida en establo. Se acerca un Unterscharführer llamado Albert Hujar con un pequeño grupo de mujeres judías. Goeth les dice que una de ellas será afortunada de dejar el trabajo de esclavos que tenían en el campo, con tal de trabajar para él en su nueva villa. Al preguntar quién de ellas tiene experiencia previa en servicio doméstico, nota que todas levantan la mano con una única excepción, una joven y hermosa muchacha. Amon, al notarla, se acerca a ella diciendo que ha cambiado de parecer, ya que no quiere la criada de otra persona con costumbres molestas que corregir. La joven, tiritando de frío, le dice a Goeth que su nombre es Helen Hirsch. Goeth la mira unos instantes y se vuelve a Hujar diciendo que ya ha elegido.
En ese preciso instante, Goeth vuelve la mirada a una mujer judía, gritando fuertemente la necesidad de desarmar una barraca debido a la inestabilidad de los cimientos. La mujer, Diana Reiter, se acerca a Goeth para explicarle que toda la estructura de la barraca debe ser echada abajo para volver a construirla y así prevenir un hundimiento. Goeth la mira comprensivamente y le pregunta si es ingeniera y Reiter responde que sí, graduada de ingeniería civil en la Universidad de Milán. Goeth responde sonriendo: "Una judía educada. Igual que el mismo Karl Marx". Goeth se vuelve a la barraca y mira durante unos instantes, luego se vuelve a Hujar dándole una orden: "Mátela." Ante la resistencia de Reiter y la incomprensión de Hujar y Kunde, Goeth responde que no pretende tener discusiones con los judíos. Bajo la jurisdicción de Goeth y frente a los ojos de Helen Hirsch, Hujar mata a Reiter de un tiro en la cabeza. Una vez cumplida la orden, Goeth le da una nueva: Derribar la barraca y construirla de nuevo, según las instrucciones de Diana Reiter.
El 13 de marzo de 1943, Goeth reúne a los soldados de las SS y les da un discurso acerca de cómo los judíos habían invadido Cracovia desde hacía más de seis siglos, y animándoles a convertir esos seis siglos en un rumor en una noche. Mientras estas cosas suceden en el gueto, Oskar Schindler se prepara para salir a cabalgar con Ingrid, una de sus secretarias. Stern, dentro del gueto, comprende que algo terrible va a suceder, así como la familia Dresner y Poldek Pfefferberg.
Comienza la liquidación del gueto, los soldados de las SS entran violentamente y sacan a los judíos, quitándoles su equipaje y pertenencias, ordenándoles que se reúnan en la plaza principal. Asesinan en el instante a aquellos que consideren. Goeth se encarga de la liquidación del ghetto, y saca violentamente a muchos judíos que serían deportados. El área de dieciséis manzanas del ghetto se vería sumido en una atmósfera de caos y terror, que Schindler presenciaría desde un terreno elevado montando a caballo con Ingrid. Ahí ve la matanza de judíos, a veces a la suerte, o por querer escaparse.
Aquí viene uno de los momentos más conmovedores de la película, cuando entre el caos ve a una niña, cuyo vestido destaca por ser de color rojo, y no estar en blanco y negro. El director argumenta un dato interesante acerca de esta parte del filme; "Para el resto de los aliados, la matanza que se lleva a cabo en Alemania es tan visible como una niña caminando en medio de una matanza", y en efecto es así, pues la niña camina osada entre los soldados de las SS y los judíos. Schindler ve cómo la niña pasa entre soldados y judíos, entre balas y cadáveres, representando la inocencia e insignificancia de los niños. Esto impacta a Schindler hasta que su acompañante le pide que se vayan de allí.
Días después, se encarga a Goeth construir el campo de Plaszow, en donde reúne a todos los judíos de Cracovia.
Goeth y otros empresarios están preparando un convenio para que sus empresas se instalen en el campo y toman a los judíos como mano de obra, en esto llega Schindler, quien saluda a todos los presentes (casi todos "viejos amigos") bajo la mirada atenta de Goeth a quien saluda después.
Allí conoce más profundamente a Goeth, y le habla cuando éste ya estaba embriagado. Goeth le dice que la razón de que los judíos les temen es que tienen el poder de matar, y Schindler responde diciendo que eso es justicia, y que"Poder es cuando tenemos justificación para matar y no lo hacemos. (...) Es lo que tenían los Emperadores. Un hombre roba algo, le conducen ante el Emperador. Se echa al suelo ante él e implora clemencia; él sabe que va a morir. Pero el Emperador le perdona la vida, a ese miserable y deja que se vaya. Eso es poder."
Esto convence momentáneamente a Goeth, quien perdona a un niño judío por haber manchado su silla de montar y una niña que supuestamente estaba fumando en el trabajo. Cuando Lisiek, el niño encargado de limpiar su bañera, no puede quitar las manchas de estas lo deja ir, y desde el balcón lo mata de un tiro en la cabeza.
Otra de las atrocidades de Goeth es cuando sale al balcón de su casa en Plaszow, que le da una vista perfecta del campo, toma un rifle, y le dispara a dos personas como pasatiempo. Mientras tanto, Itzhak Stern seguía reclutando judíos reclusos en Plaszow, incluso a personas no precisamente buenas en el trabajo, pero que, según él, poseían características positivas. Muchos judíos, con el consentimiento de Goeth, fueron a parar a manos de Schindler. Se les ponía a prueba constantemente, y por la noche volvían al campo.

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