Una de las internas, Irene (Mary Maude), que goza de la confianza de la directora, no duda, al descubrir a Teresa y bajo la amenaza de delatarla, en torturarla moralmente por mero placer y diversión, como hace con el resto de las internas con la superioridad del poder que le da la directora, aunque Mme. Fourneau no sabe nada de esto.
Asustada, Teresa decide escaparse, y desaparece de la residencia. No hay señales de su paradero e Irene, que había estado vigilante, afirma que por la puerta no salió. Comienza a intrigarse, pues la desaparición de Teresa es la quinta de una larga serie de desapariciones similares, y empieza a sospechar de la directora...
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