martes, 5 de noviembre de 2013

razones para ver 'La cabaña en el bosque' en el cine

Para detectar mejor los guiños

cabaña_bosque
A estas alturas, no es ningún secreto que La cabaña en el bosque es, ante todo, una sátira. Una sátira divertida y terrorífica que, mediante artimañas argumentales de engañosa sencillez, arrea monumentales sopapos al establishment de Hollywood y, sobre todo, a esa maquinaria industrial que produce filmes de terror al estilo churrero, sin originalidad ni inventiva. ¿Dónde está el truco? Pues que estos ataques nunca funcionan a no ser que en ellos entren dos ingredientes cruciales: amor al género, y conocimiento de su historia y sus recursos. Si conoces la película de antemano, sabrás que en ella abundan esas virtudes. Y también que, llegado un punto de su historia, las referencias y homenajes a los clásicos se desbordan, literalmente, del encuadre, hasta extremos indistinguibles en una TV o un monitor de ordenador. Vamos, que [SPOILERS] si quieres saber dónde y en qué momento aparecen las gemelas de El resplandor[/SPOILERS] tienes dos opciones: o te quemas la vista y los dedos (dándole al botón de pause, se entiende) durante la búsqueda, o las localizas cómodamente desde tu butaca.

Cuantos más seamos, más reiremos (o gritaremos)

cabaña_bosque
Ya nos lo decía Nacho Vigalondo cuando nos preguntamos por qué este filme no llegaba a los cines españoles: el encanto del cine de género se multiplica cuando se experimenta de forma colectiva. "Si uno grita, gritamos todos, y si uno ríe, reímos todos", comentaba el autor de Extraterrestre. Dado que La cabaña en el bosque juega diabólicamente con los mecanismos de identificación, y que su público objetivo se sabe de memoria todos los recursos y las trampas típicas del slasher (entre otras variedades y subgéneros) este matiz comunitario supone una tentación considerable. Rodeado de personas desconocidas, si bien afines, el espectador o la espectadora podrá deleitarse todavía más cada vez que Goddard y Whedon subvierten una expectativa, lanzan una pulla o se marcan un susto antológico desafiando las convenciones. Por no hablar de ese grandísimo, enorme cameo que aguarda al final de la película, y que convierte en una obligación la pantalla grande para apreciarlo en sus casi dos metros demolonez.

Porque está bien rodada

cabaña_bosque
Tratándose de una criatura pergeñada por dos guionistas, uno podría pensar que La cabaña en el bosquepecaría de una factura modesta y funcional. Pero sabemos que no es así: Drew Goddard tenía a sus espaldas un experimento formal tan arriesgado como Monstruoso, mientras que su partenaire Whedon ya sabía lo que era entregar series visualmente por encima de la media (véase Firefly). Por ello, y aunque no estemos ante una obra académica ni mucho menos, esta película es un trabajo cinematográfico sobresaliente. En ella hallamos virtudes tan raras de encontrar hoy en los filmes comerciales como el recurso a las tomas largas o la negativa a usar por sistema el plano y el contraplano cuando hay que registrar diálogos. Parte del mérito debe adjudicarse a Peter Deming, un director de fotografía que ha trabajado con Sam Raimi Wes Craven, pero también con David Lynch. A lo cual hay que sumar el buen oficio de los actores, como ese Richard Jenkins robaescenas o un Chris Hemsworth que pide a gritos más guiones que extraigan todo su potencial. Si esta no es una buena razón para darle una oportunidad en la sala oscura, que vengan los Primigenios y lo vean.

Porque es un estreno de cine de género

cabaña_bosque
Permítenos abandonar los elogios, en este último epígrafe, para centrarnos en un hecho innegable: las películas fantásticas y de terror no franquiciadas están pasando por un mal momento. Y en España, más. No nos referimos a su calidad (aquí sigue habiendo de todo, como en botica) sino a un panorama comercial que las sentencia a llegar tarde y de tapadillo a las salas, o a las estanterías del videoclub en forma de estreno directo a dvd. Es cierto que paladines como James Wan defienden su terreno airosamente (ahí queda el éxito de Expediente Warren: The Conjuring como hito veraniego) y que cuentan con un público devoto, pero eso no basta necesariamente. Ahora que el cine se polariza cada vez más entre filmes 'selectos' para connoisseurs y productos de gran consumo que avasallan en la cartelera, el apoyo del público a un trabajo como este puede suponer una sorpresa para la industria. Hablamos de cintas que no llegan revestidas de prestigio académico, ni arropadas por grandes campañas de márketing, sino armadas sólo con su capacidad para entretenernos y, a la vez, hacernos pensar. Desde aquí damos fe de que La cabaña en el bosque es uno de esos trabajos. Y esperamos que quienes la condenan por anticipado a un periplo pobre en nuestros cines estén equivocados, al menos parcialmente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario